La República de Platón y la importancia de la educación

Publicado por Pedro Jiménez Guijarro el Octubre 9th, 2008 dentro de la categoría El saber no ocupa lugar, En el aula

Platón va ha plantear pautas de enseñanza que al final del libro segundo Adimanto aceptará como leyes para la polis. Leyes acerca de lo que debe de enseñarse y lo que no debe enseñarse, con la finalidad de formar hombres libres, es decir, en Grecia, ciudadanos ( polités). La educación es lo que determina los puestos sociales. El estado, en un primer momento, ofrece a todos los niños la misma educación y posibilidades, para que luego cada cual con su esfuerzo e interés determine y formalice su educación. Así, la educación se basará en el juego cuando son niños y se encuentren en las guarderías públicas, y en que cada cual desarrolle desde sí todo el potencial intelectual y de conocimiento que ya de por sí posee para que llegue hasta donde pueda, sin prejuicios ni limitaciones previas, y según el grado alcanzado se encargará de unas u otras funciones sociales:
1er grado: Es hasta los 20 años. En esta primera fase, los jóvenes se instruirán en la “Gimnasia”, la “Música” y las “Artes”. Las dos primeras confieren “armonía”; el aprendizaje de las “artes” es, en realidad, el aprendizaje de los “oficios”, una especie de formación profesional. A los veinte años, los más aptos entre los jóvenes, en el sentido de que tienen más capacidad y muestran más interés y esfuerzo, pasan a un segundo grado de instrucción. Los demás ocuparán los oficios artesanales y agrícolas.

2º grado: Es de los 20 a los 30 años. Se dedican al aprendizaje teórico y práctico de las artes relacionadas con la guerra (armas, caballos,…), y las ciencias superiores (Física, Matemáticas, Aritmética, Geometría, Estereometría y Astronomía). A los treinta años, los más capaces de los jóvenes por sus dotes y su capacidad de esfuerzo, pasan a una nueva fase de formación.
3er grado: La primera parte es de los 30 a los 35 años, donde se estudia la dialéctica (filosofía). La segunda parte es de los 35 a los 50 años, en el que vuelven a la vida ordinaria ejercitándose en todos los tipos de oficios y funciones sociales. Finalizada la enseñanza, a los 50 años de edad se es una persona responsable y preparada y se está en condiciones de ser magistrado y ejercer los papeles dirigentes de la sociedad.
La educación equilibrada de los guardianes. Para la educación del cuerpo usaran la gimnasia, pero un exceso de la misma podría convertir a los guardianes en bestias, por lo cual emplearan la música y la filosofía para cultivar también el alma del guardián. Posteriormente explica las características que han de tener los guardianes, basándose en las siguientes características:
La influencia de la mitología. A parte de los dioses, los héroes y los hombres extraordinarios tampoco pueden mostrar desenfreno, sino templanza. Tampoco hay que extender una mala visión del Hades, pues si los guardianes tuvieran miedo de morir no serían buenos guardianes.
La dicción. Hay tres maneras válidas de narrar un texto: `Ditirambos’, la manera más simple, donde el autor hace una descripción de los hechos; por medio de la imitación, la `tragedia/comedia’ (tragicomedia); o con una mezcla de las dos anteriores, sería el caso de la `narrativa épica’. En el caso que el guardián debiera imitar a alguien, imitaría siempre a gente de acuerdo con su arte, ya que el guardián nunca representará a un débil o piadoso.
La música. La melodía es la suma de texto, ritmo y armonía. El texto deberá seguir las pautas mencionadas anteriormente. La armonía deberá imitar las voces adecuadas para la formación del guardián, por lo que se usará la `doria’ y la `frigia’. Se prescindirá de las armonías que inciten a la embriaguez, al lamento o a la pereza. Para conseguir esto, solo serán usados la lira, la cítara y la siringa y los ritmos a usar, el enoplio, el dáctilo y otro heroico. Lo importante del ritmo es que se adapte a la dicción.
Amor. El amor de El Estado es el amor moderado, usando como base del mismo el paterno-filial, lo que da una idea de cómo se debe amar al Estado (tanto como a tu propia familia).
Gimnasio. La educación de los guardianes, una vez ya se ha educado el alma, pasa por el gimnasio. En éste deberán fortalecerse y ejercitarse. Además, deberán llevar una dieta sana y que sea útil para la batalla. Por esto, lo mejor será la carne asada. Los guardianes deberán estar siempre preparados para salir en campaña.
La medicina. La medicina, ya sea para el cuerpo (médico) o para el alma (juez) deberá estar siempre presente en la sociedad. La medicina para el cuerpo debe ser un derecho de todos los ciudadanos y las curas deberán ser rápidas. No hará falta que el médico cure la enfermedad en su totalidad, sino que el enfermo volverá a trabajar lo antes posible y sanará por sí solo mediante el trabajo. Los médicos del alma deberán ser personas justas y con una gran experiencia de la injusticia, para así poder erradicarla mejor.
El gobernante. El Estado ha llegado ya a su tercera fase y ahora es mucho más perfecto, por lo que necesita a un guardián capaz de velar por éste y que también sepa administrarlo según las leyes establecidas.Para la elección del gobernante, se harán pruebas a los guardianes mejor preparados, los cuales serán sometidos a las pruebas ya desde su niñez.
Platón dedica la parte central de la República a los gobernante y su educación (final del libro V y libros VI-VII) y en estos libros aparecen todos los temas fundamentales de Platón. Aquí atribuye como saber del verdadero político a la filosofía, es decir amor al saber, frente al amor a las opiniones.
Se dice que Platón fue el inventor de las propuestas regulativas, que en lugar de hacer como Aristóteles y tratar de los regímenes políticos tal y como estaban dados, se inventó un Estado ideal al que hacer encajar la realidad. Pero se equivocarán quienes así piensan, olvidando la muerte de Sócrates, olvidando los tres viajes de Platón a Siracusa y olvidando que su modelo de Estado final no era el que se propone en primer lugar en este libro segundo de la República: el sobrio Estado comunista, al que Platón considera el Estado sano;(Rep. 368a-372d), pues el origen de tal Estado estaría en la necesidad de cooperación, ya que “el Estado nace cuando cada uno de nosotros no se autoabastece” (Rep. 369b). Y aquellas necesidades que principal y primariamente llevan a la asociación, serían las relativas a la supervivencia: alimentos, vivienda y vestimenta. Para lo cual sería necesario que cada cual se consagre a un oficio, esto es, sería imprescindible la división del trabajo (Rep. 369e-370c).
Pero puesto que ese primer Estado proyectado por Platón, a decir de su hermano Glaucón sería un Estado de cerdos (Rep. 372d), pero lo curioso es que Platón considere más adelante lo contrario, puesto que en el Estado lujoso se nos dirá: Y aún necesitaremos porquerizos. Esto no existía en el Estado anterior, pues allí no hacía falta nada de eso, pero en éste será necesario (Rep. 373c); y sería una cuestión de realismo político el no proyectar semejante Estado ideal primero sino el reflexionar sobre la mejor formación posible del Estado lujoso (Rep. 372e), al que Platón considera un “Estado enfermo”. Será pues el enfermo, realista e imperfecto, el que finalmente pase el filósofo a proyectar, un Estado que habría de admitir la realidad de la guerra, de la división del trabajo y de la estratificación en castas y clases si debía ser de manera que contuviese el lujo en su interior. Pero entendiendo por lujo no sólo las riquezas superfluas, como el exceso de alimentos, vivienda y vestimenta, sino también comprendiendo como lujo las riquezas necesarias.
Al proseguir linealmente el diálogo vemos que Platón, haciendo caso de la objeción que se le plantea: “A mí me parece que el verdadero Estado – Estado sano- es el que hemos descrito; pero si vosotros queréis, estudiaremos también el Estado afiebrado; nada lo impide” (Rep.372e), y sin saber cómo sortearla, se verá forzado a estudiar el Estado enfermo, que será a la postre el que se tratará en adelante, así como a admitir la guerra en el Estado para proveer a las necesidades superiores y a la supervivencia frente a los demás Estados. La producción en la Grecia clásica estaba a cargo de los esclavos y no se contaba apenas con ingenios mecánico-tecnológicos que multiplicasen la fuerza de trabajo humana. Es por eso que a Platón le parecía inviable el aseguramiento del bienestar material a todos y el cultivo de las ciencias y las artes al mismo tiempo y por las mismas personas. Pero a diferencia de Platón, Aristóteles defenderá la esclavitud, mientras que Platón no sólo parece abolirla, sino que exige el comunismo para las clases superiores (guardianes y gobernantes) y admite la posesión de bienes, exclusivamente para las inferiores (productores). Instaurando la movilidad social de acuerdo con la virtud, por ejemplo, cuando indica, que el guardián que se muestre cobarde en la guerra será convertido en artesano o labrador (Rep.468a). En Platón filosofía y comunismo van indisolublemente ligados. La filosofía permitirá eliminar la ignorancia y la falta de responsabilidad de los políticos y demagogos, cuando cese el gobierno de los incompetentes y los reyes se hagan filósofos.

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