Pericles y los ideales de la polis ateniense.
Publicado por Pedro Jiménez Guijarro el Octubre 1st, 2008 dentro de la categoría El saber no ocupa lugarLa teoría política de la democracia ateniense no se encuentra recogida y formulada en ningún texto fundamental a la manera de una Constitución actual. La ideología básica de esta constitución popular, que fue perfilándose en sucesivas reformas, fue el resultado de un proceso histórico que podemos recomponer en sus líneas fundamentales por textos de la época. La democracia ateniense funcionaba sin una declaración expresa de sus principios fundamentales, aunque podemos encontrar algunos textos donde estos principios se exponen con claridad y brillantez. Fundamentalmente el discurso u “Oración Fúnebre” que Tucídides pone en boca de Pericles en el primer año de la Guerra del Peloponeso. En la Oración Fúnebre que Tucídides pone en boca de Pericles, el orador hace un elogio del sistema de gobierno ateniense y del carácter y manera de conducirse del pueblo de Atenas, del que son ejemplo los guerreros muertos. Para Pericles las virtudes del pueblo y las virtudes del régimen político son la misma cosa: el ideal humano que se alcanza por vivir en Atenas está íntimamente unido a la práctica política en la polis.
Pericles nacido en el 490 a.C. de familia aristocrática se inició en la participación política por su tradición familiar. Era un gran orador que desarrolló una política independiente en busca de lo que consideraba justo. Fue elegido general/estratega de Atenas por la Asamblea sucesivamente desde el año 443 hasta su muerte en el 429. Su papel fue importante no sólo en política, sino también en el desarrollo cultural y artístico de Atenas. Se dice que inspiró a Fidias (Partenon: el hombre medida de todas las cosas) y era amigo de Sófocles, de Pitágora y Anaxágoras. Buen soldado, polemista, negociador, versado en Filosofía y austero en su modo de vida. Ningún griego de la época gozó de tanto poder como Pericles, sus adversarios se fueron sometiendo progresivamente a él y ninguno de sus sucesores tuvo una influencia tan importante.
Es una figura típica de la democracia ateniense, en cuyo ámbito sólo podía surgir este tipo de figuras: por el nivel cultural e intelectual, por la libertad de expresión en la vida pública que permitía que pudieran destacar los oradores y ser elegidos democráticamente.
En el siglo de Pericles, Atenas estaba gobernada por 10 estrategas (o generales) que eran elegidos cada año por las 10 tribus ciudadanas. Estos estrategas tenían a su cargo el preparar las expediciones guerreras, recibir a los enviados de los demás pueblos y dirigir la política. Durante el mandato del estratega Efialtes como jefe del partido demócrata, Pericles fue su ayudante. A Efialtes le asesinaron sus enemigos personales y fue entonces cuando le sustituyó Pericles a quien nombraron estratega en el año 445 a.C, cargo en el que se mantuvo hasta su muerte en el 429A.C., siempre por elección popular de la Asamblea.
Pericles fue un gran orador, cualidad ésta que le permitió tener grandes éxitos con su palabra en la Asamblea, exponiendo su visión de la política. Uno de sus mayores aciertos fue conseguir que se permitiera el acceso a los cargos de funcionario público a los ciudadanos atenienses llamados tetes (o thetes), que eran aquellos que carecían de riquezas. Otro gran acierto de su gobierno fue la institución de la mistoforia que significa literalmente función asalariada); es decir, un salario especial para los ciudadanos funcionarios que asistieran a la Asamblea. De esta manera estos ciudadanos no perdían nada aunque se tuvieran que dedicar por completo a estos cargos públicos. Con este sistema logró Pericles que la Asamblea estuviera siempre llena de asistentes. Como gobernador de Atenas consiguió que esta ciudad llegara a ser la primera y la más importante del mundo griego, adquiriendo unas instituciones democráticas.
El pueblo soberano se gobernaba a sí mismo, sin intermediarios, decidiendo los asuntos de Estado en la Asamblea. Los ciudadanos atenienses eran libres y sólo debían obediencia a sus leyes y respeto a sus dioses. Lograron la igualdad de palabra en la Asamblea; lo mismo valía la de un pobre que la de un rico. No desaparecieron las clases censoriales pero su poder fue más limitado; repartían los cargos fiscales y militares, pero ya no tenían el poder de distribuir los privilegios.
El principio de igualdad otorgado a todos los ciudadanos llevaba en sí el riesgo del fraude, ya que muchos de ellos eran incapaces de ejercer los derechos políticos debido a su extrema pobreza o a su ignorancia. Para evitar esto, la democracia ateniense se aplicó la tarea de ayudar a los más pobres de esta manera:
Concesión de salarios a los funcionarios públicos.
Buscar y proporcionar trabajo a los pobres.
Otorgar tierras a los campesinos desposeídos.
Asistencia pública para los inválidos, huérfanos e indigentes.
Hubo otras ayudas sociales más.
Estas normas debieron cumplirse en gran medida, pues nos ha llegado el testimonio (entre otros) del historiador griego Tucídides (aprox. 400 a.C), que comenta: Todo aquel que es capaz de servir a la ciudad no encuentra impedimento alguno, ni la pobreza, ni la condición ciudadana.
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